Plenitud

Cuando aceptas tu plenitud…
Dejas de demandar.
Tomás el timón de tu vida.
Ya no hablas mal de otros.
Ya no culpas a las circunstancias.
Tu sonrisa es más amplia.
Tu ética moral y profesional es impecable.
Tu conducta es intachable.
El nivel de contemplación se eleva.
Ya no juzgas con malevolencia.
Te es facil bendecir.
Hay paz en tu corazón.
Aceptas la noche y las tormentas como parte de la naturaleza misma de la vida.
Con amor, David Hosting

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